lunes, 1 de diciembre de 2025
Una maratón que se volvió tradición

La Navidad llega con algo que todos reconocemos: un ambiente suave, cálido, donde el tiempo parece ir más lento y la casa huele a comida rica. Entre luces, novenas y reuniones familiares, también existe un ritual que ha pasado de generación en generación: ver películas navideñas. Algunas nos hacen reír, otras nos parten el corazón, y otras simplemente nos devuelven a esos diciembres de infancia.
Lo mágico es que, por más que pasen los años, siempre hay un espacio para prender el televisor y dejarse llevar por historias que celebran la familia, la amistad y la esperanza. Si quieres armar tu propio maratón decembrino, aquí van tres títulos que nunca fallan:
Elf (2003)
Ideal para romper carcajadas. Buddy, un humano criado por elfos, llega a Nueva York buscando a su familia y termina enseñando a todos cómo se vive el espíritu navideño sin vergüenza.
Klaus (2019)
Una joya animada que reimagina el origen de Santa Claus. Visualmente hermosa, divertida y con un mensaje sobre cómo una pequeña acción puede cambiarlo todo.
Mi pobre angelito (1990)
El clásico eterno. Kevin se queda solo en casa y debe defenderla de dos ladrones ineptos. Humor, nostalgia y un recordatorio de que la familia es lo verdaderamente importante.