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lunes, 1 de diciembre de 2025

Los dichos que nos unen en Navidad


La Navidad en Colombia no solo huele a natilla y buñuelo… también suena. Y no hablamos solo de villancicos, sino de esas frases que todos hemos escuchado en la familia, en la cuadra o en las novenas. Son dichos populares que, aunque cambian según la región, confirman algo: cada colombiano tiene una forma única y sabrosa de vivir diciembre.


“El que no baile, no come buñuelo”

Este dicho se escucha fuerte en fiestas familiares en el Eje Cafetero o los Llanos, donde el ritmo es sagrado. A veces es broma, a veces castigo oficial para el tío que se queda sentado. Al final, nadie se queda sin buñuelo… pero sí toca mover la cadera un ratico.


“¡Póngale la firma que este año sí!”

Clásico de clásicos. En Bogotá suena con tono más serio, en Santander con carácter y en la Costa como promesa eterna que se repite cada diciembre: este año sí se hacen los propósitos. ¿Que en enero se olvidan? Detalles…


“No me deje sin velitas”

Dicho típico antes del 7 de diciembre. En el Caribe puede sonar a súplica con picardía; en Antioquia, a reclamo amoroso; y en Pasto, a recordatorio familiar. Porque si algo une a Colombia es la ilusión de ver las calles iluminadas desde temprano.


Una Navidad, mil acentos

Lo bonito de estos dichos es que revelan cómo cada región, con su acento y personalidad, vive la Navidad a su manera. En el Caribe es ritmo, en Antioquia tradición, en el Valle sabor, en los Llanos alegría expansiva, en el Pacífico tambora y comunidad, y en el sur del país un abrazo cálido que dura todo diciembre.


Y aun así, con tanta diferencia, todos compartimos la misma emoción: la Navidad es excusa para juntarnos, reírnos, repetir dichos de generación en generación y celebrar lo que nos hace únicos.

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