lunes, 11 de agosto de 2025
La conciencia, clave en el control de alérgenos alimentarios

¡Que no se nos pase por alto! En la industria de alimentos, la inocuidad es una responsabilidad de todos. Los alérgenos, aunque invisibles y silenciosos, pueden causar reacciones graves, incluso mortales en personas sensibles. Por eso, entenderlos y prevenir su presencia en nuestros productos es más que una tarea, es un compromiso.
Los alérgenos más comunes en alimentos incluyen leche, huevos, trigo, soya, maní, frutos secos, pescados y mariscos. Una mínima traza, imperceptible al gusto o al olfato, puede desencadenar una fuerte reacción. Aquí, el contacto cruzado es el principal enemigo: ocurre cuando un alérgeno contamina un alimento que no debería contenerlo, ya sea por utensilios compartidos, limpieza deficiente o mal etiquetado.
Pero más allá de los protocolos, lo que verdaderamente protege es la conciencia de cada persona en el proceso. Desde identificar y almacenar correctamente las materias primas, hasta capacitar al equipo y verificar las etiquetas antes del despacho, cada detalle cuenta.
Uno de cada 10 adultos sufre alergias alimentarias, algunas se desarrollan con el tiempo y pueden empeorar con nuevas exposiciones. En nuestra cooperativa, todos tenemos el poder de hacer la diferencia. La seguridad alimentaria empieza con una acción tan simple como cambiarse los guantes a tiempo o lavar una superficie con el cuidado que merece. Porque proteger a quienes confían en nuestros productos, también es una forma de cuidarnos como equipo.
Colaboración:
Isabel Cardona, Supervisora BPMD