jueves, 3 de septiembre de 2026
El clima cambia, la inocuidad también

La inocuidad alimentaria ha estado ligada a microorganismos, contaminación cruzada o cadena de frío. Sin embargo, hoy enfrenta el desafío del cambio climático.
Las variaciones de temperatura, la calidad del agua, las sequías, las lluvias intensas y hasta los océanos están transformando silenciosamente los riesgos que afectan a los alimentos. La OMS advierte que estos cambios pueden incrementar peligros conocidos y favorecer la aparición de otros nuevos.
Un sistema conectado
Los alimentos forman parte de un ecosistema: suelo, agua, cultivos, animales y procesos industriales. Cuando una pieza cambia, todo el sistema se ve afectado. Por eso, la FAO impulsa el enfoque One Health, que conecta la salud humana, animal, vegetal y ambiental.
Nuevos riesgos emergentes
· Microorganismos: el calor modifica su distribución geográfica y estacional.
· Agua: sequías e inundaciones aumentan la presión sobre fuentes seguras.
· Micotoxinas: hongos favorecidos por temperaturas elevadas pueden contaminar cereales y frutos secos con toxinas invisibles.
· Océanos: el calentamiento favorece algas productoras de toxinas que afectan pescados y mariscos.
La adaptación comienza contigo:
· Revisa peligros y analiza riesgos.
· Evalúa el almacenamiento y transporte ante temperaturas extremas.
· Garantiza la calidad del agua.
· Fortalece la limpieza, desinfección y control de proveedores.
· Prepara planes de emergencia ante fenómenos climáticos.
El futuro de la inocuidad
La inocuidad será preventiva, predictiva y conectada. No basta con mirar el alimento; debemos observar el mundo que lo rodea. Porque cuando cambia el clima, cambian los ecosistemas, y con ellos los peligros. Nuestra manera de proteger los alimentos también debe evolucionar.