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¡Tu uniforme es tu primera línea de defensa!


¿Sabías que el uso correcto del uniforme evita que contaminantes de la ropa de calle lleguen a los alimentos? Sí, tu ropa diaria puede parecer limpia, pero puede arrastrar consigo polvo, microorganismos, pelos de mascotas o incluso residuos invisibles que comprometen la inocuidad de los productos.

 

La contaminación alimentaria puede ocurrir en cualquier etapa de la cadena: desde la recepción de materias primas, pasando por la producción, transformación, transporte, almacenamiento, distribución y comercialización. Por eso, el uso de uniforme completo y limpio es una de las barreras más efectivas para proteger los alimentos de agentes externos.

 

¿Cómo hacerlo bien?

 

  1. Usa siempre el uniforme asignado, limpio y completo.

  2. Cámbialo si se contamina o si se requiere cambio de actividad donde pueda contaminar.

  3. Identifica y cambia tu uniforme según el día de la semana indicado.

  4. Usa solo la dotación entregada e ingresa sin ropa de calle por debajo.

  5. Usa correctamente el tapabocas (donde aplique), cubriendo boca y nariz y evita tocarlo.

  6. Retira cualquier elemento de los bolsillos del uniforme.

  7. Retira delantales plásticos, guantes, overoles, etc. para salir de las áreas de proceso y ubícalos en el área asignada. 

  8. Lávalo y sécalo, evitando que se contamine.

  9. Lava tus manos antes de colocarlo y de ingresar a las zonas de proceso.

 

Recuerda: la seguridad alimentaria empieza por tu ropa. Un uniforme mal usado puede abrir la puerta a microorganismos no deseados.

 

¡Cuida lo que usamos, para cuidar lo que producimos!

 ¡Usa tu uniforme como se debe!

 

Colaboración:

BPMD

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