¡Tu uniforme es tu primera línea de defensa!

¿Sabías que el uso correcto del uniforme evita que contaminantes de la ropa de calle lleguen a los alimentos? Sí, tu ropa diaria puede parecer limpia, pero puede arrastrar consigo polvo, microorganismos, pelos de mascotas o incluso residuos invisibles que comprometen la inocuidad de los productos.
La contaminación alimentaria puede ocurrir en cualquier etapa de la cadena: desde la recepción de materias primas, pasando por la producción, transformación, transporte, almacenamiento, distribución y comercialización. Por eso, el uso de uniforme completo y limpio es una de las barreras más efectivas para proteger los alimentos de agentes externos.
¿Cómo hacerlo bien?
Usa siempre el uniforme asignado, limpio y completo.
Cámbialo si se contamina o si se requiere cambio de actividad donde pueda contaminar.
Identifica y cambia tu uniforme según el día de la semana indicado.
Usa solo la dotación entregada e ingresa sin ropa de calle por debajo.
Usa correctamente el tapabocas (donde aplique), cubriendo boca y nariz y evita tocarlo.
Retira cualquier elemento de los bolsillos del uniforme.
Retira delantales plásticos, guantes, overoles, etc. para salir de las áreas de proceso y ubícalos en el área asignada.
Lávalo y sécalo, evitando que se contamine.
Lava tus manos antes de colocarlo y de ingresar a las zonas de proceso.
Recuerda: la seguridad alimentaria empieza por tu ropa. Un uniforme mal usado puede abrir la puerta a microorganismos no deseados.
¡Cuida lo que usamos, para cuidar lo que producimos!
¡Usa tu uniforme como se debe!
Colaboración:
BPMD