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lunes, 10 de agosto de 2026

¿Cómo influye la actitud positiva en nuestro bienestar?


Es bien conocida la influencia que nuestra actitud ejerce sobre nuestro bienestar, no en vano es algo muy estudiado desde la Psicología. Está claro que hay situaciones que no podemos cambiar, independientemente de cuál sea nuestra actitud hacia ellas. Pero es igualmente cierto que, según cómo las encajemos y cómo enfoquemos nuestra respuesta, el impacto que determinadas circunstancias pueden tener en nuestro bienestar, en nuestra salud y en nuestra visión del mundo puede ser muy distinto.

 

Una actitud positiva nos impulsa a buscar información y soluciones

Ante las adversidades y la incertidumbre del futuro o ante el temor de conocer la respuesta a nuestras dudas, con frecuencia, nos bloqueamos, lo que nos impide adoptar actitudes positivas. Como resultado, nos invade la ansiedad y optamos por una actitud pasiva en la búsqueda de información. Por ello, una actitud positiva será un buen punto de partida para tomar decisiones sobre aspectos relacionados con su futuro, orientados a proteger sus derechos y fomentar su calidad de vida.

 

La ansiedad también es un modulador de nuestra actitud

El temor, la incertidumbre, el miedo… son sentimientos generadores de ansiedad que interfieren y limitan la actitud positiva. Si la ansiedad es pasajera y somos capaces de detectarla y de activar mecanismos para controlarla, no tiene que ser un gran problema. Por eso, es fundamental conocer la ansiedad y aprender a relajarse para aliviarla y evitar que se convierta en una amenaza para nuestra salud o en un bloqueo de la actitud positiva.

 

La relación entre actitud positiva y resiliencia

La resiliencia, esa capacidad de resistir y superar la adversidad saliendo incluso reforzados, se puede potenciar siguiendo algunos consejos, incluyendo el no olvidar el rol que desempeña la actitud positiva. No todas las personas gozan de la misma capacidad de recuperación.

 

No confundir actitud positiva con ingenuidad

La actitud positiva “es compatible con la capacidad de valorar con sensatez las ventajas y los inconvenientes de las decisiones”. Esta aseveración nos conduce a la reflexión sobre el valor del optimismo y la actitud positiva.

 

No perdamos la capacidad de distinguir entre fantasía y realidad

“Ejercer de optimista realista consiste, por un lado, en promover con regularidad estados de ánimo positivos, mediante estrategias destinadas a aumentar la satisfacción que extraemos de las diversas parcelas de la vida. Pero también implica moldear nuestra forma de pensar, con el fin de maximizar las percepciones, explicaciones y perspectivas favorables de las cosas, incluyendo la valoración del esfuerzo que uno invierte en ese ejercicio”.

 

La actitud positiva y el optimismo no implica no percibir los riesgos

“Una actitud esperanzada estimula los dispositivos curativos naturales del cuerpo y anima psicológicamente a la persona a adoptar hábitos de vida saludables. Esto no supone que el pensamiento optimista esté reñido con la percepción de los riesgos de una enfermedad, aunque sí lo está con la pasividad a la hora de afrontarlos”. 

 

Ser optimista o mantener una actitud positiva no significa no reconocer la magnitud de los problemas

“El optimismo no está reñido con la aceptación de los problemas reales o los aspectos negativos de una situación desafortunada, pero sí lo está con el rechazo de cualquier estrategia que pueda ayudar a resolver los problemas o mejorar la situación”.

 

Luego de leer esta información, ¿qué tan optimista eres ante las adversidades?, ¿a veces sientes que los problemas son más fuertes que tú?

 

Si quieres saber más sobre este tema, puedes ingresar al siguiente enlace: http://blog.fpmaragall.org/actitud-positiva-en-bienestar

 

Colaboración:

Diana Carrillo

Bienestar y Formación

Califícanos

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